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Les visites pastorals que la jerarquia eclesiàstica feia a les parròquies de la diòcesi i els informes sobre les quals els rectors havien de fer públics, ens proporcionen una rica i variada informació sobre la societat de l’Antic Règim. Tot i que a l’edat contemporània (segles XIX i XX) les visites es farien menys freqüents, les autoritats eclesiàstiques continuarien visitant les parròquies i seguirien dictant quin era al seu parer el comportament que havien de seguir els feligresos en matèria religiosa, cívica i moral.

Per al cas de Dosrius disposem de l’informe o estat de la parròquia corresponent als anys 1850 i 1921. Tots i els anys de diferència, ambdós documents descriuen les “debilitats” de la societat de l’època, però el de la dècada dels vint apunta mesures per pal·liar els problemes esmentats.

 Visita pastoral de 30 de juny de 1850[1]

“Cuenta de población noventa y seis vecinos, una sola parroquia con tres cientas veinte almas de comunión. Es curato de primera ascenso con dotación al presente de 4.500 reales de vellón. Los feligreses de tiempo inmemorial están obligados a satisfacer una limosna anual proporcionalmente a sus haberes tasada y se llama censos de la lámpara del Smo. Sacramento, la que actualmente se cumple en su mayor parte. Los bancos de la Iglesia pertenecen a la Obra y Administraciones de la misa, excepto uno de propiedad de la casa Vallmajor de esta feligresía, que de muy remotos años goza del privilegio.

 [La parròquia sufragània de Canyamars té]…setenta y cuatro vecinos con dos cientas setenta almas de comunión.

No hay en el Pueblo establecimiento alguno de beneficencia. No se halla noticia de haber obra pía alguna para dotar huérfanos ayuda de costa de estudiantes, vestir pobres, ni cosas parecidas.

Esta feligresía por la misericordia divina no está inficionada del veneno de la impía incredulidad y de la irreligión; pero desgraciadamente si el de la relajación de costumbres morales con notable menosprecio de las máximas evangélicas y de sana razón. Deplorables efectos son los feos y execrables vicios que con apasionada tenacidad dominan a una gran porción de esta grey. La blasfemia están tan inveterada en el uso de su locuela, que causa horror oírla no solamente en escandalosas riñas, y en actos iracundos, sigue también en pacíficas conversaciones. El vicio de la lascivia no puede ponderarse el mal que causa y las brutales escenas que produce; basta indicar que reiterados son desgraciadamente los casos que descubren actos de infidelidad conyugal y de corrupción pérfidamente sobornada: la embriaguez está tan a la orden del día que hay torpe jactancia de sabérsela procurar bebiendo desmesuradamente vino, y otros licores para darse a bruscos desmanes. El juego en días festivos raya a frenetismo para sus apasionados; es el vicio, que lleva al seno de las familias interminables riñas, disensiones y otros escándalos con la pobreza más extrema, que induce a cometer crímenes nefastos de robos, pillajes, etc. A estos y otros vicios, es indispensablemente preciso dictar su correctivo con providencias que la autoridad local despliegue su celo secundando al Párroco en todo lo que deba conducir a este fin.”

 Estat de la parròquia el 21 de gener de 1921[2]

A Dosrius hi havia 475 ànimes de residència habitual i “hay además 80 almas, la mayor parte hombres, que viven sin sus respectivas familias, en su mayoría venidos a esta parroquia para trabajar en una cantera que se abrió hace unos 3 años. De haber en la parroquia habitaciones suficientes aumentaría el número habitual de almas, pues comparada este número actual en los últimos años, se nota una disminución de un centenar de almas, debido a que mientras ha aumentado el número de población flotante, los naturales se han visto obligados a emigrar por encontrarse, atendidos sus jornales de labradores, en situación inferior a los advenedizos.

Moralidad. No ocurren en ésta escándalos graves. Uno de los vicios más dominantes en esta es el juego, el cual trae como consecuencia entre otras cosas la blasfemia y el robo, como también alejamiento de la función religiosa en los días festivos por la tarde. Entre los remedios que podrían adoptarse, es algún pasatiempo en alguna sociedad católica donde se instruyere a los hombres con recreaciones lícitas y se atrajere a los ya caídos al juego por algo más que pura benevolencia. En esta parroquia se había intentado algo sin dar resultado por carecer, es mi opinión, del motivo expresado. El actual párroco intentó con motivo de la Santa Misión hace 2 años, una especie de sociedad donde entrarían los hombres honrados solamente, titulada Liga contra la Blasfemia; y aunque al principio pareció daría resultado, pronto se vio moriría en la indiferencia. Actualmente, considerando que los parroquianos adolecen el defecto de ser muy interesados, se ha fundado un Sindicato Agrícola Católico donde puedan coger cariño colocando sus ahorros en la Caja Rural, y al mismo tiempo puedan ahorrar haciendo sus compras agrícolas por medio del Sindicato. Hace un año se fundó sin local propio, buscándose actualmente medios para construirlo y una vez alcanzado, creo, por lo hecho en tan poco tiempo por los socios y atendido su entusiasmo, que si saben aprovecharse los párrocos, dará muy buenos resultado en el orden religioso.”

Notes

[1] Arxiu Parroquial de Dosrius.

[2] Ibídem

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