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El cas de Manel Ruiz està vinculat a la probable existència d’un grup de maquis o fugitius al municipi de Dosrius a finals de l’any 1944. Recordem que molts dels anarquistes, comunistes i lluitadors del bàndol republicà van exiliar-se a França una vegada acabada la Guerra Civil espanyola. En molts casos, aquests combatents, carregats amb l’experiència de tres anys de guerra, van lluitar contra l’exèrcit alemany durant la Segona Guerra Mundial. Quan la guerra europea va acabar amb la victòria dels aliats, molts d’ells van decidir tornar a travessar la frontera per lluitar contra el règim franquista.

Tenim constància per fonts orals que a la Serra del Montnegre diversos grups de fugitius o maquis van actuar durant diversos anys. Entre ells va destacar Quico Sabaté qui després d’anys de lluita va ser tirotejat mortalment per un falangista el 5 de gener de 1960[i].

El testimoni de Ruiz Bru i els informes de la Guàrdia Civil ens parlen, probablement de l’acció armada d’un grup de resistents a finals de la Segona Guerra Mundial. Les condicions del terreny a la Serralada del Corredor devien ser les idònies per amagar-se i atacar a l’aparell de l’estat en la mesura de les seves possibilitats.

Transcrivim a continuació l’informe que proporciona tots els detalls de les patrulles de control de la Guàrdia Civil i l’Exèrcit a Dosrius i els motius pels quals va ser detingut Manel Ruiz.

“…teniendo noticias en la tarde del día doce del presente mes y año antes expresado [desembre de 1944], de que un grupo de huidos de unos veinte a veinticinco merodeaban por las proximidades del pueblo de Cañamas, ordenó que por el Jefe del primer Sector, Don Pedro Ferrer Llompart que con las fuerzas disponibles de San Celoni y reforzada con una Sección pié a tierra, del Escuadrón de Caballería de Granollers así como también con unas parejas del puesto de la Guardia Civil de este último punto, se trasladase al pueblo de Cañamás y en unión de dos parejas de la Guardia Civil del puesto de Mataró, reforzada con diez y seis artilleros al mando de un Sargento del Regimiento de Artillería número ciento veintidós pertenecientes a la División ciento cuarenta y una, cuyo auxilio y colaboración de dicho Regimiento fue solicitado por la escasez de fuerza de que se disponía y la urgencia del caso y con dicha fuerza procediera durante la noche a dividirlas en patrullas compuestas de dos o cuatro guardias civiles y diez o doce soldados al mando de las clases respectivas de las diferentes Unidades, procediera a montar servicio de emboscadas y apostaderos en los puntos estratégicos de la zona en que se había señalado la presencia de los rebeldes y con orden de mantenerse en este servicio durante la noche y al amanecer reconocer el terreno en las direcciones que previamente fueron señaladas. Quedando establecido el servicio en la forma que se menciona e iniciándose los movimientos sobre las siete horas aproximadamente de la mañana en que las referidas partidas partiendo de los sitios en que habían permanecido se dirigieron en las direcciones y con los objetivos que a cada una fueron señalados. El Capitán Jefe, se trasladó en las primeras horas del día de la fecha al pueblo de Dosrius donde estableció el Puesto de Mando.La patrulla mandada por el Sargento de Artillería, Don Francisco Albertí Gil y formada por dos guardias civiles, un cabo y nueve artilleros, a la hora de iniciar la marcha en la dirección que previamente se le había ordenado, divisaron a dos individuos a una distancia de unos cien metros, los cuales eran portadores de un cubo, una especie de cacerola y una fiambrera, infundiendoles sospechas debido a lo cual les echó el alto para proceder a su reconocimiento en cuyo los individuos al oir dicha voz y ver la presencia de la fuerza, emprendieron la fuga desapareciendo entre la maleza muy espesa del bosque sin atender a los requerimientos hechos por el Jefe de la patrulla y a unos disparos que se hicieron al aire para amedrentarlos, no consiguiendo la detención de los mismos ni verlos más, continuando dicha patrulla la marcha en persecución de dichos individuos, tomando al mismo tiempo las disposiciones con la fuerza de la patrulla al objeto de poder abarcar más terreno y de esta forma siguieron avanzando hasta que al cabo de unos diez minutos aproximadamente y a unos veinte metros del Sargento de referencia surgió de entre la maleza un individuo, el cual y con toda rapidez le lanzó una bomba de mano la cual hizo explosión a unos dos o tres metros de donde estaba dicho Suboficial, el cual al ver el lanzamiento de la bomba le encañonó con su Subfusil haciendole fuego por dos veces sin que pudiera funcionar dicha arma por defecto de la misma y cuyos instantes permitieron que el rebelde lanzara otras dos bombas una de las cuales hizo explosión y alcanzándole algunos trozos de metralla pero sin ocasionarle ninguna lesión; al ver que su arma no funcionaba, ordenó romper el fuego a la fuerza de la patrulla, las cuales le iniciaron, sin conseguir alcanzaran a dicho rebelde por la rapidez con que desapareció entre la espesura del bosque, continuando la persecución y recogiendo el Sargento dos bombas en el lugar en que había estado el individuo, cuyas bombas, una de ellas es de fabricación alemana y otra de piña, recogiéndolas y siguiendo en la persecución del referido rebelde y teniendo la seguridad de que existían varios cuya cifra a juicio de dicha clase cree fueran unos seis o siete por los objetos que fueron encontrados en una de las ondulaciones del terreno en que con ramaje y mantas y un cubo daba la impresión de la cifra que se cita anteriormente, continuando durante todo el día reconociendo el terreno sin resultado positivo. Dicho Sargento hace constar, que al iniciar la marcha se encontró con el paisano Manuel Ruiz Bru, de setenta y seis años, casado, natural de Elche (Alicante) vecino de Cañamás (Barcelona) habitante en la casa de campo denominada ‘El Pejeire’[ii], de oficio jornalero, al que se le preguntó si había visto algún o algunos rebeldes en días anteriores contestando negativamente y al preguntarle nuevamente por la dirección de la casa ‘Bosch’, les indicó un camino que les conduciría a la referida casa a lo cual la patrulla siguió en la dirección marcada y cuando en la tarde hoy al regreso a Cañamás se encontraron nuevamente con el referido sujeto, haciéndole ver que cerca de su casa habían tenido un encuentro con los huidos e interrogado hábilmente terminó por confesar que el día anterior habían estado en su casa dos individuos armados con pistola, los cuales le pidieron comida para ellos y diez y ocho más previo su pago, que les proporcionó cinco kilos de garbanzos, cuatro de patatas y otros comestibles, manifestando que dicha venta la había realizado por temor a la violencia y que por la mañana y por miedo había ocultado la verdad cuando fue preguntado por la presencia de los huidos por el Sargento de Artillería Don Francisco Alberti Gil, regresando dicha patrulla a las diez y ocho horas, sin novedad. La patrulla mandada por el cabo de la Guardia Civil Juan Gómez de la Torre y compuesta de dos guardias, un Cabo y nueve soldados del Regimiento de Artillería, en el transcurso del servicio y al mediodía del referido día, sorprendieron a unos tres individuos y al echarles el alto e intentar huir hicieron fuego, saliendo en persecución de ellos y desapareciendo entre el bosque, dejando abandonado un fusil de fabricación alemana, calibre 7-92, con cinco balas en la recámara, sin que a pesar de los esfuerzos realizados para la captura de estos individuos diera resultado por espesa vegetación del bosque y lo accidentado del terreno.

Preguntado, el individuo Manuel Ruiz Bru, manifiesta lo dicho anteriormente por el Sargento de Artillería, Don Francisco Alberti Gil, insistiendo en que su negativa fue debido al temor de una represalia por parte de dichos huidos, añadiendo que los garbanzos y patatas fueron pagados al precio de seis pesetas el kilo los garbanzos y las patatas a peseta, siendo satisfecho su importe en dinero legal. En un registro efectuado en su casa, se le encontró una escopeta, de dos cañones, marca Manuel Roca, calibre diez y seis, y cuatro cartuchos cargados, del mismo calibre, de cuya arma carece de la licencia y guia correspondiente, por cuyo motivo fuérele cogida.”

Per tot això Ruiz va ser detingut. El jutge militar demanaria informació sobre Ruiz a la Guàrdia Civil, a l’alcalde i al cap de la Falange de Canymars.

Ruiz declararia el 20 de desembre de 1944 que té 67 anys, era natural d’Elx, estava casat i jornaler, residint a la casa de camp “El Pegaire”. Li demanen perquè no va dir la veritat quan se li va preguntar si havia vist a cap grup de fugitius i contesta que “…no dio parte a la patrulla porque cuando habían estado en su casa dos rebeldes al objeto de recoger comida le habían amenazado de que lo pasaría muy mal si daba parte a las Autoridades de que ellos habían estado por allí, enseñándoles las pistolas que llevaban. Que efectivamente el martes de la semana pasada estuvieron en su casa dos rebeldes y le pidieron comida diciéndoles el declarante que él no tenía nada, sacando entonces los individuos sus pistolas amenazándole para que les entregara comida para ellos y otros que estaban en la montaña […] Que dicha arma la tenía porque el vive en una casa de campo y siempre van por allí muchos zorras que se comen a las gallinas y así poder matar a alguna. Que dicha arma la compró al Sr. Guillén que vive en la casa ‘Bosch’ del término de Cañamás, hará cosa de dos años y 5 o 6 cartuchos. Que antes del Movimiento Nacional residía en la misma casa, en la cual lleva 14 años residiendo, que nunca ha pertenecido a ningún partido político ni sindical.”

La Guàrdia Civil informaria que Ruiz no tenia cap filiació política i havia tingut bona conducta però que “Según rumor público, sin que a pesar de las activas gestiones practicadas se haya podido confirmar, llegó a nuestra Patria huyendo de la justicia francesa, por haber asesinado en el mentado protectorado francés a un cuñado suyo, donde tiene todos sus familiares.” Interrogat de nou sobre aquest assumpte, Ruiz declara que va tornar de l’Àfrica francesa cap a Espanya “…en el año 1922, porque su madre política le dijo que se marchara para Melilla o a Barcelona al objeto de ver si encontraba alguna casa para poner un negocio de comidas, que como el declarante en Melilla no encontró nada que le conviniera se fue para Barcelona, en donde trabajó una temporada para el Fomento de Obras y Construcciones y otras varias casas más cuyo nombre no recuerda y más tarde se marchó para Granollers dedicándose siempre al trabajo de las carreteras, que en el año 1930 aproximadamente residió en el pueblo de Cañamás en el que continua actualmente. […] Que el declarante nunca en su vida ha cometido asesinato alguno y menos de sus familiares, que como ya ha dicho anteriormente se escribían”

Guillermo Coderch Bonada[iii] declara al febrer de 1945 que coneix a Ruiz i que li va vendre l’escopeta però ignorant si tenia permís per utilitzar-la. Hi ha un informe signat però sense identificar que diu que l’encausat “Trabaja en el bosque, elaborando carbón y cuida de una pequeña pieza de tierra de cultivo, que es secano y está inmediata a su vivienda. Vive pobremente. Es deber mío de conciencia hacer constar asimismo que el albañil de este pueblo, Francisco Rovira, al pedirle más informes del mencionado sujeto, me dice que cuando él, desertor de las filas rojas, vivía escondido en el monte, recibió del referido Ruiz algun auxilio.”

El cap de la Falange, Juan Zamora, diria que Ruiz havia observat bona conducta.

Seria posat en llibertat provisional al març de 1945 i començaria el judici contra ell pocs mesos després. El fiscal li demanaria de 6 anys de presó a 20 de reclusió. Se li va nomenar un advocat militar que va demanar per a ell l’absolució. El 13 d’agost de 1945 se li va fer el Consell de Guerra a Barcelona i el Fiscal li demanaria ara 10 anys de presó major. Finalment, però, el tribunal l’absodria.

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Notes

[i] Dani Rangil, “Quico Sabaté i els maquis del Montnegre” a Serra del Montnegre (http://serradelmontnegre.blogspot.com/2015/03/quico-sabate-i-els-maquis-al-montnegre.html).

[ii] Es refereix a la Masia de Cal Pegaire ubicada a la part nord del nucli de Canyamars i que segons l’Inventari del Patrimoni Històric de Dosrius “…era propietat d’Epifanio Rovira Pujol que, segons les fonts orals, hi va fer unes obres de millora. També es diu que durant les actuacions dels maquis a Catalunya, entre el 1943 i el 1953, a cal Pegaire n’hi hagueren d’allotjats.”

[iii] Efectivament, Guillem Coderch era amb la seva dona el masover de la Masia de Can Bosc (Inventari del Patrimoni Històric, Arquitectònic i Ambiental de Dosrius).

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