Etiquetes

Els diaris d’àmbit estatal es van fer ressó de l’execució de Rosa Boix, condemnada a garrot vil segons comentàvem en un article anterior. D’entre les descripcions que fan els rotatius, la de “La Correspondencia de España” (24/7/1896),  és una de les més detallades de l’atmosfera que hi havia al voltant del desenllaç d’aquest cas.

Cena de la reo.- Despedida de sus hijos. Rosa se confiesa. Mataró, 8’30 m.

La desgraciada reo Rosa Boix cenó en compañía de sus hijos en la celda y con gran apetito.

Al terminar la cena se despidió de ellos, sin que se produjeran las escenas que siempre ocurren en tales casos.

Por el contrario, Rosa se despidió de sus hijos con gran tranquilidad.

Como todo el mundo creía, dos de los hijos han vuelto al asilo en donde fueron acogidos desde que fué presa la madre.

El tercero se lo llevó en su compañía la nodriza que lo ha criado.

Rosa ha pasado tranquila toda la noche y solo se han aplanado sus energías visiblemente cuando el sacerdote que la asiste en en trance fatal, la ha desengañado acerca del indulto en que la reo tenía confianza.

Poco después de su entrevista con el sacerdote, Rosa Roix se ha confesado con gran unción.

Quejas de Rosa Boix.- El amante.- Comunión.- Sentida plática.- Accidente.- Rumor falso. Mataró 23, 8’30

Rosa se ha lamentado amargamente de no esté con ella en el patíbulo Jansana, que fué el amante por quien ella cometió el crimen.

Este se halla enferno en el pueblo actualmente.

Los sacerdotes han logrado calmarla, consiguiendo que se arrepintiera de su horrible delito confesándose otra vez y recibiendo la sagrada comunión con gran recogomiento. (sic)

Un padre de la compañía de Jesús dirigió una sentida y elocuente plática á la reo, quien al terminar el sacerdote, lloró abundantemente, decayendo de tal modo su ánimo, que hubo necesidad de que la auxiliaran los facultativos.

A consecuencia de este incidente extendióse por el pueblo la noticia de que la fortunada reo acababa de fallecer.

El cadalso.- Visita del juez.- El verdugo. Mataró, 8’30m.

El cadalso se ha levantado junto á la cárcel.

La reo está asistida por hermanas de la caridad venidas de Barcelona con el indicado objeto.

A las seis de la mañana entró el juez en la capilla exhortando á Rosa á que declarara lo que quisiera.

La infeliz contestó que nada tenía que declarar y afirmó que encontraba muy justo el castigo de su delito.

Momentos después entró el verdugo y la pidió perdón. Rosa se lo concedió y los circunstantes lloraban emocionados durante este doloroso trance.

La reo fué después administrada, cayendo en una extrema postración.

Las hermanas de la caridad la dieron una bebida calmante.

Salida de la capilla.-  Al pie del patíbulo.- La ejecución.- El desfile.- Emoción en el público. Mataró 23, 8’45m

La población está consternadísima.

El público empieza á invadir los alrededores del patíbulo. En este momento cae menuda lluvia.

Nótase menos gente de la que se creyó que asistiría.

La mayoría son curiosos y forasteros.

Los obreros de las fábricas no asisten á la ejecución.

A las ocho de la mañana sale de la capilla la reo, á pie y entre sacerdotes.

Rosa sube al carro, que va enlutado, y cuando llega al patíbulo, el verdugo tiene que subirla en brazos. Sigue lloviendo.

El verdugo sienta á Rosa en el fatal banquillo y le cubre el rostro.

Un momento después queda cumplido el inexorable fallo de la justicia.

El jesuita padre Valls pronuncia una oración que el pueblo repite. Después pregunta si perdonan á Rosa.

En grito unánime la multitud contesta que sí.

Después desfilan ante el tablado los congregantes y el piquete de tropa que ha asistido á la ejecución.

El público ha permanecido estacionado ante el tablado, á pesar de la lluvia.

Desde la cárcel hasta en instante en que el verdugo ha dado vuelta al torniquete han transcurrido cuatro minutos.

Al sentarla en el banquillo, Rosa Boix sufrió un desvanecimiento, no habiéndose dado cuenta, por este accidente, de la ejecución.

La plática del jesuita hizo llorar á los circunstantes.

El cadáver de Rosa Boix permanecerá en el patíbulo hasta las cuatro y media de la tarde.

 

 

Advertisements